martes, 16 de marzo de 2010

CUANDO VEAS LAS BARBAS DE TU VECINO CORTAR....

Hace más de una generación (1985) en la memoria de muchos mexicanos está grabada la tragedia del 19 de Septiembre, el “Temblor del 85”. Ya de por si es curioso analizar el porqué nos resistimos a calificar como ‘TERREMOTO’ a dicho evento, pero percibo en las nuevas generaciones, aquellos que nacieron después de 1980 una actitud alejada y relajada con respecto a los Terremotos de Haiti y Chile; y como en las demás generaciones una resistencia a abordar el tema. Sorpresa, curiosidad, solidaridad, alguna preocupación, pero con la una actitud de distancia y lejanía, como si creyéramos que algo así está muy lejos de sucedernos; los más grandes platican anécdotas, relatos, vivencias, con una lógica actitud a conscilar en la memoria y no recordar lo crudo del suceso.

Hace mucho tiempo, muy poco en realidad, cada inicio de clases había simulacros de temblores, varias veces al año en escuelas y edificios públicos se realizaban dichos ejercicios, se hacían programas de TV con respecto a las alertas sísimicas; pero, con el corto-largo tiempo va existiendo en nuestra comunidad una laxitud en este tema. Los científicos lo han dicho, los expertos lo saben y están difundiendo, nuestras placas tectónicas se mueven y en este tiempo con más frecuencia, o qué; necesitamos algo más cercano que Haiti para sacudirnos el letargo y polvo preventivo?

Programas de radio, TV, artículos diversos van y vienen sobre obesidad, diabetes, cancer, etc; cuando nuestra proridad debería de enfocarse desde ya a la prevención sobre lo que podemos y no hacer en caso de un ‘Temblor-Terremoto’ que inevitablemente sacudirá nuestras tierras. Abramos los ojos, sacudamos nuestros recuerdos, activemos nuestra conducta preventiva, exijamos los similacros, programas de equipamiento de primeros auxilios en escuelas, centros comunitarios, edificios públicos, hospitales. Es urgente, prioritario, y moralmente necesario el volcar todo nuestro esfuerzo por prevenir lo que no podremos evitar, para tener una mejor posición y organización social ante lo que en cualquier momento sucederá. Debemos comprender que evitar el anecdotizar o minimizar el tema, no lo evitará, pero que también es necesario enfocar estos esfuerzos con responsabilidad y sin alarmismos.

En nuestras tierras, cada día hay al menos 5 o 6 eventos telúricos con magnitud de alrededor de 3.5 grados Richter, lo suficiente para liberar energía de la fricción de nuestros subsuelos, pero también para sentirnos ‘acostumbrados’ a lo mismo. EL 28 de Febrero en Chile sucedieron mas de 50 réplicas mayores de 5 grados Richter en un día, no es un juego, algo pasa y tenemos que estar alertas.

Tiembla porque nuestra TIERRA está viva, porque es un organismo cambiante y en movimiento, porque es lo más natural y gracias a los movimientos de las placas tectónicas, propiciadas por los movimientos de magma es que podemos tener VIDA en la superficie. Solo nos llama la atención cuando este fenómeno sucede en lugares poblados, pero cientos de temblores y terremotos de grandes magnitudes han sucedido en lugares inóspitos con frecuencia, eso no es noticia. Que estamos esperando un temblor en México? SI, y la mejor noticia que se puede generar es que lo que nos sucedió en el 85 nos motivó para estar preparados

Recodemos el dicho de nuestros abuelos: “cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”.

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